| Amor |
| Amuletos |
| Angeles |
| Cofres |
| Dinero |
| Egypsoteric |
| Sabiduría |
| Tarot
|
| |
|
|
|
|
| |
¿Necesitas
ayuda o apoyo emocional?
¿Tienes problemas
con tu pareja o relación?
Contamos con el apoyo profesional de la Dra. Alma,
excelente psicologa - terapeuta y master reiki.
Comunicate sólo para
concertar una cita al 04455.5455.9142 - México
DF |
|
|
| |
|
|
|
|
| |
¿Existe el “amor de nuestra
vida”?
Es habitual que si vivimos alguna experiencia amorosa
especialmente intensa en el pasado, nos refiramos a ella,
como "el amor de mi vida".
También es habitual que si estamos iniciando un
vínculo, nos preguntemos si será "el
amor de mi vida".
Y, finalmente, también es habitual que si aún
no hemos vivido una relación importante, la anhelemos
e imaginemos como "el amor de mi vida".
¿Es tu caso?
¿Y de qué hablamos cuando empleamos esa
definición?: de una experiencia de amor tan intensa
y movilizadora, que hace que las anteriores y/o posteriores
empequeñezcan en cuanto a importancia.
Casi todas las personas en algún momento nos
encontramos con la experiencia de un amor así.
Y la existencia de tal amor nos impulsa a valorar las
relaciones previas y posteriores, a través de la
comparación y por supuesto, ¡las demás
salen perdiendo con el contraste!
Si aún no hemos vivido el gran amor, igualmente
comparamos lo que vivimos en el presente con él
y ello es posible porque de algún modo "sabemos"
o intuimos cómo será ese gran amor. Y si
lo vivimos en el pasado, las relaciones actuales son sometidas
a una implacable comparación con ese gran referente
que tenemos.
¿Te ha sucedido o te sucede?
"El amor de nuestra vida" es una experiencia
particularmente fuerte porque se trata del reencuentro
con lo que llamo un Alma
Compañera o sea, un Alma con la
que ya hemos compartido experiencias trascendentes en
vidas anteriores.
|
|
"El amor de nuestra vida" posee
dos características que me hacen reforzar mi creencia
respecto a que se trata de un reencuentro:
a) Con esa persona nos sentimos naturalmente cómodos,
relajados y en paz, como si se tratara de alguien que nos
es muy familiar.
b) Con esa persona nos sentimos naturalmente seguros,
por lo que la consecuencia es que abrimos nuestras defensas
de par en par y nos relacionamos desde lo más tierno
y vulnerable de nuestro interior.
¿Lo experimentaste así?
Astrológicamente, la presencia de este amor se
descubre observando bajo qué configuraciones planetarias
se produce un encuentro. Si tiene lugar en momentos en que
los planetas vinculados con la reencarnación están
activos, probablemente estemos ante ese tipo de enamoramiento
y por supuesto que luego es particularmente útil
el realizar una Sinastría, o sea, un análisis
conjunto de ambas Cartas Natales.
El análisis de la Carta Natal, permite predecir cuándo
nos encontraremos con el amor de nuestra vida y por eso
es especialmente recomendable la consulta periódica
con tu astrólogo de confianza.
Y un dato curioso.
Generalmente -aunque hay excepciones, por supuesto-, si
pertenecemos a un signo de Fuego él o ella pertenecerá
a uno de Tierra, si nuestro signo solar es de Tierra él
o ella pertenecerá a uno de Fuego, si el signo nuestro
es de Aire él o ella pertenecerá a uno de
Agua y si el nuestro es de Agua él o ella pertenecerá
a uno de Aire.
Los signos del elemento Fuego son:
Aries, Leo y Sagitario.
Los signos del elemento Tierra son:
Tauro, Virgo y Capricornio.
Los signos del elemento Aire son:
Géminis, Libra y Acuario.
Los signos del elemento Agua son:
Cáncer, Escorpio y Piscis. |
|
| |
 |
|
 |
|
| |
|
|
| |
Las tres claves de una buena
relación de pareja |
|
 |
El primer paso
consiste en analizar en la Carta Natal del consultante cómo
él o ella vive la experiencia de pareja y, si disponemos
de los datos de ambos realizamos una Sinastría (estudio
simultáneo de las Cartas Natales de los dos integrantes
del vínculo) y ver si están presentes y en
qué grado, las tres claves que son:
Química
Afinidad
Compromiso
Detectar la presencia o ausencia de estas tres claves, siempre
nos habla claramente acerca de la calidad de una relación.
Pero primero, veamos en qué consisten las claves.
Por Química,
me refiero a la atracción sexual que se experimenta
naturalmente entre dos personas y les impulsa a contactarse
corporalmente.
La Química se da independientemente de que la otra
persona coincida o no con el ideal que tenemos. Incluso,
generalmente nos enamoramos de alguien que es bastante diferente
a lo que imaginábamos como nuestro ideal!
Por Afinidad,
me refiero a poseer valores, hábitos, intereses y
gustos similares y/o coincidentes.
Si bien no es necesario que las dos personas sean idénticas
-cosa que por otra parte, seguramente resultaría
muy aburrido- sí lo es, que sean compatibles de modo
que puedan "encajar" una con la otra. Tal como
dice un antiguo koan del Budismo Zen japonés "un
ave y un pez podrían enamorarse ¿pero adónde
vivirían?"
Por Compromiso,
me refiero a la voluntad de perseverar en la relación
poniendo todo lo necesario para que ella se fortalezca y
crezca.
La mayoría de las personas tienden a desvincularse
ante la aparición de dificultades. "Me decepcionó",
"no era como yo creía", "me harté",
etc.
Estos y otros suelen ser los comentarios para justificar
el permitir que actúe la fuerza "enemiga Nº
1" de una relación: la fuerza de la separación.
|
 |
La persona comprometida hace todo lo necesario para corregir
en sí misma las carencias, adopta una actitud de
comprensión y aceptación ante el otro y
continúa apostando a favor del vínculo.
Por supuesto que esto tiene un límite y el mismo
aparece cuando, habiendo hecho todo lo necesario y posible,
la relación continúa mostrándose
como pobre o insatisfactoria.
Veamos ahora como se combinan los tres factores:
• Si existe Química y no existe Afinidad
ni Compromiso, es posible que sea una muy buena relación
de amantes pero no una relación de pareja completa.
Quienes se unen basándose únicamente en
la Química, suelen terminar separados luego de
un tiempo.
• Si existe Química y Afinidad y no existe
Compromiso, la relación puede durar un cierto tiempo
pero inevitablemente se derrumbará ante la aparición
de dificultades provenientes de las naturales diferencias
de personalidades.
• Si existe Química y Compromiso y no existe
Afinidad, el destino de este vínculo es similar
al anterior.
• Si existe Afinidad y no existe Química
ni Compromiso, las personas podrán ser excelentes
amigos y si optan por convertirse en pareja seguramente
irán camino al desastre.
• Si existe Compromiso y no existe Química
ni Afinidad, estamos ante dos "voluntaristas"
es decir, ante quienes confían en que serán
capaces de convertir a un elefante en una rosa, en cambiar
las cosas por medio de su voluntad. Frecuentemente soy
consultado por quienes han actuado así y suelen
comentarme "no sé porqué mi relación
terminó". Mi respuesta suele ser que ello
sucedió por una simple razón: porque era
una pareja que no estaba cimentada adecuadamente.
• Si existe Química, Afinidad y Compromiso,
estamos ante una relación que posee todo el potencial
para crecer y perdurar a través del tiempo y las
circunstancias.
|
 |
| |
|
|
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
|
|
|